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Gasto en educación, caro, ineficiente e inequitativo

 

Por Alex Esquivel / Grupo Periodístico de Michoacán


En estudio de Mexicanos Primero, ya añejo pero vigente, revela la triste realidad del sistema educativo mexicano, aunque a pocos sorprende realmente con sus cifras, pues muestra lo que la mayoría ya suponíamos: la educación en México ha sido secuestrada y corrompida desde varios frentes, tanto en el sector público como en el privado, en detrimento de los alumnos.

Por increíble que parezca, a la educación se le destina más del 20% del presupuesto federal, algo así como 650 mil millones de pesos, al grado que, entre los países miembros de la OCDE, 34 en total, somos la nación que más destina al rubro de la educación, pero tenemos, en contraste, el peor de los resultados académicos entre dichas naciones.

La educación ya no es, como antaño, un problema de dinero. De hecho, ahora gastamos mucho, pero lo gastamos mal. Es tan ineficiente el gasto en educación, que no genera las condiciones mínimas pedagógicas ni de infraestructura necesarias para que el aprendizaje sea, por lo menos, bueno. El 30% de las primarias no tienen biblioteca, el 44% no cuentan con baño y el 94% no cuenta con un laboratorio de ciencias.

No es casualidad que, bajo esas condiciones realmente extremas, el 59% de las “escuelas”, no alcancen los parámetros de escuelas, digamos dignas, tanto en infraestructura como en capital humano y pedagógico, lo que vuelve inequitativo el proceso educacional, al abrir la brecha entre unos estudiantes y otros, en lugar de acortar y cerrar dichas diferencias para, a futuro, garantizar el acceso a las oportunidades de desarrollo personal y social, especialmente a los sectores de la población más desfavorecidos.

Pero, en este renglón, cabe señalar que la inversión para educación en Tabasco, por ejemplo, sumó los 35 mil pesos anuales por niño, mientras que en Campeche fue de 25 mil pesos y en Chiapas de tan sólo 12 mil pesos. El gasto promedio nacional, por alumno, es de 19 mil 930 pesos, en un proceso en el que el 90% del gasto se destina al pago de la nómina, pero sin que sepamos, a ciencia cierta, cuántos maestros tenemos en el país realmente trabajando. En tanto, no existen recursos suficientes para apoyar el talento; pues a las becas se le destina tan sólo el 4.40% de la inversión, ni para impulsar al que más se esfuerza.

Así, cada año se pagan más de 3 mil millones de pesos a maestros “comisionados y cúpulas sindicales”. Las cifras son claras. El 67% de los directores de las escuelas públicas reconoce ausentismo crónico; el 70% reporta falta de preparación del maestro y alrededor de 68 mil maestros cambian de escuela, en promedio, cada tres meses. De cada 100 pesos, tan sólo 70 centavos se destinan a libros y materiales escolares, mientras que otros 30 centavos, se canalizan a tecnología. Cuestiones cuantitativas y cualitativas que minan severa y profundamente el sistema educativo mexicano.

Por ello, a los 15 años de edad, sólo la mitad del estudiantado registra una trayectoria regular, es decir, no ha reprobado o abandonado la escuela, pero el 80% de cada generación reprueba o pasa de panzazo las pruebas internacionales. La investigación mostrada por Mexicanos Primero, revela que la mayoría de los alumnos, especialmente de las escuelas públicas, a los 15 años no entiende lo que lee o no lo entiende del todo, a pesar de las enormes cantidades de dinero que se invierten, en este caso que se gastan, en educación.

En contrapartida, hay que resaltar que el 44% de las escuelas rurales no cuentan con baño y el 20% de los planteles necesita urgentemente alguna reparación.

En 2011, según el estudio presentado por la asociación civil Mexicanos Primero, Visión 2030, Michoacán se ubicó en el cuarto sitio con mayor gasto educativo estatal por alumno, con 11 mil 226 pesos, pero si le agregamos los 14 mil 207 pesos que aportó la federación por estudiante, el monto final se ubica en los 25 mil 433 pesos por niño, lo que puso a Michoacán en el sexto sitio, a nivel nacional, con el mayor gasto educativo per cápita. Sin embargo, hoy en día, gracias a la CNTE de López Obrador, los libros de texto gratuitos serán sustituidos por simples copias, al arbitrio de los docentes, en entidades como Michoacán.

Los índices de deserción escolar, reprobación, rezago educativo, analfabetismo y (des)aprovechamiento escolar, entre algunos otros, son muy altos y no corresponden al gasto realizado en la entidad. Además, es preciso destacar que Michoacán, a la par de Hidalgo, Veracruz, Guerrero y Oaxaca, se han visto afectados por la fórmula de asignación de recursos económicos a través del Fondo de Aportaciones para la Educación Básica, ya que las entidades que registran el mayor rezago educativo, son las que menos recursos obtienen para el desarrollo académico, lo que genera un círculo vicioso, tan perverso como dañino.

Todo lo anterior es muy grave e indeseable, por causar un severo daño al estudiantado de todo el país, especialmente en las poblacionales rurales e indígenas. Pero el panorama del actual estado de la educación en el país se complica más si le agregamos el ingrediente del Snte como de la Cnte, lo que dificulta la solución de la encrucijada que nos presenta la educación de todos los mexicanos, incluidos, incluso, los que no estamos en las aulas, dada la complejidad social, política, económica, técnica y hasta cultural de dicha problemática.

 

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